lunes, 1 de abril de 2013

Mentira

Decidimos esperar, aunque la puerta del tanatorio no era el lugar más deseado. Sin embargo, la lluvia torrencial que caía amenazaba con no dejarnos llegar sanos al coche.


-¿No te parece curioso como, cuando ocurre alguna desgracia, el tiempo se pone triste? -Me dijo, mirando cómo las gotas de lluvia formaban la cortina de agua que nos impedía el paso.


-Mentira -pensé-. Ocurren desgracias cada día. Incluso con un sol radiante luciendo, o un cielo lleno de estrellas. Lo que me parece curioso es como, el ser humano, tan frágil como es, necesita el apoyo del tiempo para creerse su tristeza. O su derecho a sentirla. Creemos que el cielo brilla y las canciones de amor describen nuestra fantástica historia, o que el cielo llora con nosotros cuando suenan canciones lacrimógenas en la radio. Mentira. Todo es mentira.



-Si -dije sin mirarle. Jamás le miraba cuando tenía que mentirle.



No, no es justo.









Pero jamás dije que fuese a ser justa.