Decidimos esperar, aunque la puerta del tanatorio no era el lugar más deseado. Sin embargo, la lluvia torrencial que caía amenazaba con no dejarnos llegar sanos al coche.
-¿No te parece curioso como, cuando ocurre alguna desgracia, el tiempo se pone triste? -Me dijo, mirando cómo las gotas de lluvia formaban la cortina de agua que nos impedía el paso.
-Mentira -pensé-. Ocurren desgracias cada día. Incluso con un sol radiante luciendo, o un cielo lleno de estrellas. Lo que me parece curioso es como, el ser humano, tan frágil como es, necesita el apoyo del tiempo para creerse su tristeza. O su derecho a sentirla. Creemos que el cielo brilla y las canciones de amor describen nuestra fantástica historia, o que el cielo llora con nosotros cuando suenan canciones lacrimógenas en la radio. Mentira. Todo es mentira.
-Si -dije sin mirarle. Jamás le miraba cuando tenía que mentirle.