miércoles, 30 de enero de 2013

Errores

La observó mientras lloraba. Odiaba sentirse inútil. Estaba a medio metro y no podía hacer nada por remediar su llanto. 

- Mira, la has fastidiado. Pero bien. No hay más que decir, porque eso ya lo sabes.

- Sí, lo sé, no necesito que me hundas más.

- No estoy aquí para hundirte. Estoy para decirte que la has fastidiado. Y también que todos lo hemos hecho alguna vez. Bienvenida al club de los idiotas. Ahora seca esas lágrimas; queda mucho camino que recorrer, y te equivocarás mil veces más. Nadie puede reprocharte un error, salvo cuando no aprendes nada de él.


No hay comentarios:

Publicar un comentario